"El trastorno bipolar es una enfermedad en la que, en determinadas ocasiones, el paciente experimenta una profunda tristeza, apatía y falta de energía (episodio depresivo), en tanto que, en otras, se siente eufórico y lleno de vitalidad y exaltación (episodio maníaco), y ambos estados de ánimo suelen sucederse como si fueran las dos caras de una misma moneda. Es un trastorno muy sorprendente y espectacular, ya que resulta difícil comprender cómo en una misma persona pueden alternarse condiciones tan diferentes y aparentemente incompatibles."
Así se nos presenta esta enfermedad, que desde luego no debería en ningún caso menospreciarse por reducirse a algo aparentemente tan común como los cambios en el estado de ánimo del ser humano.
En muchos casos, y desde luego en el mío, el camino que se recorre en una o diversas fases de inestabilidad comporta ingresos psiquiátricos de media o larga duración, daños casi irreparables en el tejido familiar y social y una lenta y macabra autodestrucción de quien lo sufre.



























































